No siento dolor, tampoco rabia ni odio ni resentimiento. Es curioso porque esos tres sentimientos que me han acompañado desde que era un niña engendrados por las palizas de mi padre, la indiferencia de mi madre.
Borré de mi interior cualquier rastro de humanidad,me convertí en una fiera, perseguí con ansia el poder y recorrí de su mano un camino de muerte y sufrimiento. Las mujeres me temían, los hombres se metían entre las sábanas de mi cama.
Poder, riqueza, fama. Conseguí todo lo que había deseado y sin embargo me sentía muerta. Sí, estaba muerta. Para darme cuenta bastó sólo una mirada,una mirada que giró mi vida 180 grados. El me miró de una forma diferente, vio que dentro de la fiera todavía existía un poquito de humanidad. El me trajo de nuevo a la vida, me dio el cariño que siempre había necesitado, fue mi razón para sobrevivir, para dejarlo todo atrás, empezar de nuevo.
Me arrepiento de muchas cosas, pero no cambiaría por nada del mundo un último amanecer al lado de el.
Si este es el precio que debo de pagar por haberle amado, no hay nada en toda mi vida que me haya salido más barato.
No siento dolor, sólo quiero quedarme así para siempre, en los brazos de ....
(LLL)TE HECHO DEMENOS

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